La noche anterior después de la media noche, dormido quedé pensando en ellas. Para esta mañana desperté pensando en ellas, mi princesa y mi corazón, sus caras en mi mente, mi añoranza de poder olerlas, tocarlas mirarlas quererlas, mimarlas, amarlas. Sólo quedé en eso, en ganas, en recuerdos, en sentimientos intensos, en cosas que debería haber hecho antes con más frecuencia o simplemente haberlas hecho. Hoy despierto a la realidad, sigo triste, esta mañana me despierto pensando en ellas, con nauseas, con dolor, con abismal tristeza, no pienso mas que en sus vidas, sus penas, sus amores.
Mi propio pensamiento me destruye, no se que hacer, me siento acabado, en esta situación sin aparente salida, yo desesperado pero todavía con un mínimo de esperanza, tal vez la razón por la que no desaparezco. Antes me costaba dormir y despertar, ahora lo hago con precisión pasmosa, impresionante la fisiología del cuerpo humano y el control mental, ahora me duermo tarde y me levanto temprano, pensando como salir de este infierno que me he conseguido.
Tengo ganas de volver allá, a decirle cuanto la amo, a rogarle por su perdón, pero sé que no es el momento, sólo empeoraría las cosas, lo que me pone más impaciente y con mayor ansiedad. Nadie aquí lo sabe, pero sospecho que lo sospechan, me he ido de allá después de tanto tiempo con mi familia, ahora la dejo a petición de ella, según las leyes casado estamos, tenemos una hija que amo con locura, sólo que a su madre no supe tratarla como se merece una reina de su nivel. Tosco, apático, patán, distraído, flojo y lento, tal vez eso describe mejor lo que ella tubo que sufrir.
Mi corazón es muy fuerte, imagínense soportar tantas cosas tanto tiempo, yo me descubro débil, no soporto unos días lejos de ella porque ya me siento morir; mejor no hablar de mi princesa, no podré ver como van creciendo sus dientecitos, como mejora su lenguaje, que nuevas palabras aprende, oírla decir papá. Es un cuadro horroroso, siento que debo dejar de pensar en eso pero no puedo, sólo pienso y después sufro, la naturaleza humana es patética, estúpida y muchas veces sin coherencia.
No la quiero dejar ir, no me hayo en este planeta sin ella y por ende si ambas, no me hallo en nada, ni en la vida ni en la prosperidad ni en el futuro. De nuevo en un agujero muy oscuro estoy, sólo que esta vez sigo cayendo porque parece no tener fondo, antes por lo menos pude salir y encontrar la luz que alguna vez vi en sus ojos, pero ahora esa luz se desvaneció porque no he aprendido la lección; demasiado duró, demasiado aguante. Quiero salir corriendo pero no puedo, quiero irme de este planeta pero no puedo, quiero ser libre pero no puedo.
Le pido a Dios, de vez en cuando, muy descuidado he sido con él, no se si me escucha, a la Virgen santísima también. Me da pena hacerlo pero lo hago, con que cara luego de tanto descuido, sólo rezo y ruego cuando lo necesito. Una promesa he hecho, ínfima entre las ínfimas pero promesa al fin no es nada comparado con lo que pido, pero otra más cruza mi mente ahora y cumpliré cabalmente, al menos dos promesas son mejores que una.
Ruego a Dios y a la Virgen que el amor florezca como en primavera, esperando a que pase este otoño tan frío, oscuro, cruel y desolante.
Las amo.